Un alumno británico y vegetariano me desveló el secreto... una delicia, debo admitirlo. Al principio no me sonaba muy bien, he de reconocerlo, pero una vez probado... muy rico. Excelente para las cenas de picoteo, por ejemplo.
Ingredientes:
- 1 berenjena
- aceite
- sal
- miel
Lavamos bien la berenjena y la cortamos o a dados pequeños o a radajas finas, al gusto. Calentamos una buena cantidad de aceite en una sartén, o podemos usar la freidora incluso, y cuando el aceite esté bien caliente, vamos añadiendo la berenjena, de forma que quden bien fritas y crujientes. Las vamos sacando y dejando sobre un papel absorbente e incluso las chafamos un poco con otro papel para retirarle el exceso de aceite.
La colocamos en una fuente y añadimos miel por encima, de forma que en todas quede algo de miel sin que llege a parecer que están nadando, eh! ;-D
Un sabor original para los que nos gustan los contrastes.