Pues eso... ¡¡¡ En esta casa no se desperdicia nada!!!. Éste refresco está hecho con la piel y el corazón de la piña.
La idea es muy sencilla: de una piña sólo nos comemos la pulpa... normalmente desperdiciamos la piel y el corazón (que está muy muy duro). Bien... pues antes de preparar la piña la lavamos bien externamente, y reservamos esas partes.
Para prepartar este refresco, ponemos a hervir flojito en una olla tapada esas partes con un litro de agua, tres cucharadas de azúcar moreno (y una rama de canela opcional) hasta que la cáscara esté blanda y el líquido de color amarillo (de media hora a una hora).
Dejamos reposar un rato (toda la noche, incluso)... y luego se cuela y se pone a enfriar.