Una pizza espectacular, si esos ingredientes te gustan, claro. Realmente el resultado emuy bueno y no tiene nada que ver con estas que todos compramos hechas de vez en cuando.
Para hacer la pizza hemos hecho todos los pasos, incluída la masa, algo que es más que recomendable, desde luego, el sabor y la textura es ... riquísimo.
Ingredientes:
- 300 gr. de espinacas
- 1 quesito Kiri
- 1 cucharada de nata
- 5 dátiles
- 1 loncha de queso emmental
- 5 rodajas de queso de cabra
Preparación:
Lo primero que debemos hacer es precalentar el horno a 250º C y cocer ligeramente las espinacas. Calentamos agua y cuando rompe a hervir añadimos las espinacas, dejándolas hervir unos cinco minutos. Las sacamos y escurrimos, incluso es recomensable chafarlas un poco para que suelten bien el agua y las pasamos por la batidora junto con la nata y el queso Kiri.
Cuando hayamos conseguido una crema fina añadimos el emmental hecho pequeños trocitos y lo dejamos que se vaya deshaciendo con el calor que mantienen la crema. La idea no es que quede perfectamente mezclado sino que aparezca en la pizza como una pequeña sorpresa.
Mientras dejamos que el queso se vaya deshaciendo, cortamos los dátiles en trozos pequeños y el queso de cabra, si lo compramos en un pieza, en rodajas de 1 centímetro aproximadamente.
Para montar la pizza, ponemos en primer lugar la crema, repartimos los trocitos de dátiles y las rodajas de queso de cabra. Aquí hemos puesto unas hojas de espinacas para decorar pero eso ya... va en gustos.
Para cocer la pizza, de 10 a 15 minutos a 250 ºC, según el gusto y dependiendo también de lo bien que hayamos escurrido las espinacas. Si nos ha quedado mucha agua quizá sea necesario algo más de tiempo.
¡A disfrutar!