Un pan de mucha miga suave, esponjosa, y una corteza delicada y tostada producida con un soplete después de la cocción.
Ingredientes:
Preparación:
Básicamente la misma de siempre: amasar todos los componentes unos minutos hasta formar un pastón manejable y no muy duro. (Las medidas son orientativas. Si queda un pastón casi líquido, añade harina... si queda muy compacto, añade agua).
Dejar reposar una media hora y hacer un segundo amasado, o bien utilizar una máquina panificadora con el programa más largo que tenga.
La única precaución: queremos que el pan forme el mínimo de corteza posible, así que:
- Si lo hacemos en horno convencional, no estará muy fuerte (a unos 200º), y mantendremos la máxima humedad dentro del horno. Ésto se puede hacer introduciendo en el horno un cacharro de barro o metal lleno de agua hirviendo junto con el pan. En cuanto el pan esté hecho por dentro lo sacamos. Es decir, menos tiempo del habitual: yo sugeriría entre 35 y 45 minutos.
- Si lo hacemos en máquina panificadora, selecciona el nivel de tostado al mínimo. Incluso, yo sacaría el pan unos diez minutos antes de que el programa termine.
Finalmente, y con el pan recién sacado del horno o de la panificadora, lo colocamos sobre una rejilla y sopleteamos la superficie formando la corteza en ese momento (también por abajo).