Tarta de lodo del Mississippi

Hemos tenido una pequeña celebración en casa de unos amigos y hemos llevado un par de tartitas, la de crema de limón con melocotón y ciruelas, y para compensar que la otra es muy ligera, ésta conocida como Tarta de lodo del Mississippi es perfecta.

El nombre es muy curioso, seguramente relacionado con que debió tener éxito en alguna zona de las que baña el río, y que su aspecto quizá recuerde al lodo del Mississippi, porque aparte del color, se resquebraja al enfriar, pero tras ese nombre hay un intenso sabor muy dulce a cacao y café.

La receta que vimos en el blog Compilación de recetas nos pareció muy adecuada, así que ha sido el punto de partida para esta tarta.

Ingredientes:

  • Para la masa:
    • 90g. de margarina
    • 180g de harina de repostería
    • 2 cucharadas de azúcar
    • 1 cucharada de semillas de lino
    • 2 cucharadas de agua
    • Una pizca de sal
  • Para el relleno:
    • 150g de margarina
    • 200g de azúcar
    • 50g de chocolate fondant para postres
    • 60g de cacao en polvo
    • 1 cucharadita de fécula de maíz
    • 2 cucharaditas de café soluble
    • 4 cucharadas de semillas de lino
    • 1 cucharada y media de miel de caña (o caramelo líquido)
    • 3 cucharadas de nata de avena o de coco
    • 1 sobre de azúcar vainillado (o extracto de vainilla o vainilla natural)
    • media cucharadita rasa de levadura quimica.

Preparación:

Primero hay que preparar un aglutinante a base de las semillas de lino. Vamos a utilizar las fibras presentes en la cáscara de las semillas del lino... Ponemos a hervir agua. En un bol colocamos cinco cucharadas de semillas de lino. Cuando el agua esté hirviendo, verteremos sobre el lino unas 12 cucharadas de agua, y lo dejamos reposar cuatro o cinco minutos. Colamos y reservamos el líquido. Las semillas de lino no las necesitaremos.

Para la masa: se hace un volcán con la harina en un bol y se coloca en el centro el resto de los ingredientes a temperatura ambiente. No echamos semillas de lino, sino 2 cucharadas del líquido que quedó de remojar las semillas. Se va amasando hasta conseguir una masa uniforme.

La masa la dejamos reposar en la nevera una media hora envuelta en papel film para que coja consistencia. Pasado ese tiempo, la extendemos con ayuda de un rodillo y un poco de harina espolvoreada sobre la superficie de trabajo.

Cuando tengamos una lámina fina (de unos 3 o 4 mm) la pasamos a un molde para tartas, pinchamos el fondo con un tenedor, y la horneamos unos 15 minutos a 180º. La masa no debe quedar muy cocida. No nos conviene que el fondo de la tarta se levante, así que es aconsejable cocerla con algo de peso sobre ella. Hay gente que pone legumbres secas, o bolitas de acero... yo coloco simplemente tres o cuatro cucharillas de postre y normalmente, entre ese peso y la base pinchada para que salga el vapor suele ser suficiente.

Por otro lado, ponemos en un cazo a fuego flojo la margarina con el chocolate, el cacao en polvo, la fécula de maiz y el cafe y removemos un poco hasta que el chocolate se derrita completamente y todo se integre.

Aparte, mezcla en seco el azucar, el azúcar vainillado, la levadura química y la fécula de maiz. Añade la la miel de caña (o el caramelo) y el líquido de remojar el lino. Bate bien. Luego, mezcla con lo que teníamos en el cazo y viértelo sobre la base de la tarta.

Se mete de nuevo al horno a 180º durante una media hora.


En lugar de caramelo líquido -como en la receta original- hemos utilizado miel de caña, muy sabrosa y muy dulce.


La tarta se hincha un poco en la cocción, pero luego se hunde.


En la foto la hemos decorado con un poco de cacao en polvo espolvoreado y unas virutas de chocolate.


 

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