La vaporera. Cocinar al vapor.

La vaporera es un invento bien simple. Cuece los alimentos, especialmente las verduras, sólo con vapor, sin que entren en contacto directo con el agua. Comparado con la cocción tradicional (sumergiendo los alimentos en el agua), mantiene enormente el sabor y la textura, y dicen los que saben de nutrición, que también sus propiedades nutricionales, especialmente en lo referido a vitaminas y oligoelementos.

En la cocina occidental no se ha estilado mucho esto de cocinar al vapor. La introducción de las vaporeras es relativamente reciente. Sin embargo, en la cocina oriental sí que se utiliza de manera intensiva desde hace varios siglos.

Hay muchos tipos de vaporeras, pero el principio es simple: una olla, en la que se pone agua que estará en contacto directo con el fuego. Encima de la olla, un recipiente cuyo fondo deja pasar el vapor: está formado por algún tipo de rejilla o bién tiene perforaciones. Y finalmente, una tapadera, que mantenga el vapor alrededor de los alimentos.

Los alimentos se colocan en la parte intermedia -la de la rejilla- tapados con la tapadera. En la olla se coloca agua... y al fuego el tiempo que haga falta. La cocción no es muy rápida, pero merece la pena.

Se puede cocinar, que yo sepa, todo tipo de hortalizas: guisantes, habas, judías, zanahorias, patatas. Imprescindible para los preparados de seitán. Los alimentos quedan muy sabrosos, y, si se quiere dar un toque final tostado, se pueden saltear... Por ejemplo, unas simples judías o guisantes mantienen todo su sabor si se cuecen al vapor, y un salteado rápido con algunas especias o cualquier otro acompañamiento lo realzará.

 

-Si no se tiene una vaporera, se puede improvisar rápidamente, utilizando una olla normal más bien alta, en la que ponemos sobre el borde un colador metálico. Como no importan demasiado pequeñas fugas, ponemos la tapa encima del colador como se pueda y ya tenemos vaporera.

-También hay vaporeras eléctricas, con varias bandejas. Tienen un depósito de agua y normalmente, también temporizadores e incluso programadores. En ese sentido, son mucho más cómodas y seguras. Yo ya he tenido dos... y quizá sea mala suerte, pero ambas se han estropeado al cabo de 1 o 2 años de la misma manera: la parte electrónica se ha visto afectada por el propio calor de la vaporera.

-Las de bambú son una buena opción: son muy baratas, y en se pueden encontrar en algunas tiendas de productos orientales: las venden en distintos tamaños, y son simplemente rejillas tejidas con bambú que se colocan sobre una olla convencional... tan solo mide tu olla y compra una que se adapte.

 


 

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